Ubicada en la costa noroccidental de la península de Yucatán, la Ría Celestún es un cuerpo de agua costero de gran importancia ecológica (Figura 1). Forma parte de la Reserva de la Biósfera Ría Celestún y se extiende aproximadamente 24 km de longitud, con un ancho variable que sobrepasa los 2 km en ciertos tramos, mientras que su parte más angosta es de apenas 140 m. Su profundidad oscila entre 50 cm y 3.5 metros, la cual varía de acuerdo con la marea. La Ría recibe aportes de agua dulce de manantiales y se conecta con el Golfo de México a través de una sola boca de casi 1,300 m de ancho, creando un ecosistema de transición con alta biodiversidad. Alberga una gran variedad de flora y fauna, incluyendo los emblemáticos flamencos rosados, lo que la convierte en un destino clave para la conservación y el ecoturismo.

A pesar de que en apariencia el estado de conservación de la reserva es bueno y que la actividad ecoturística no cesa en las temporadas vacacionales, para el avistamiento de flamenco rosado (Phoenicopterus ruber ruber) como principal atractivo, la ría, que es el corazón de la reserva, se enfrenta a una amenaza que pone en riesgo el desarrollo de la actividad turística y pesquera.
El inadecuado procedimiento constructivo de la Carretera Federal 281, que conecta la ciudad de Mérida con la localidad de Celestún, ha acelerado el proceso de acreción en toda la ría. La carretera cruza la ría a solo 1 km al norte del límite estatal con Campeche, atravesando un tramo estrecho de alrededor de 570 metros. De estos, 415 metros fueron obstruidos por un terraplén que impide el libre flujo de agua, mientras que los 155 metros restantes se salvan mediante un puente vehicular (Figura 2). Sin embargo, tanto el terraplén como el puente alteran el transporte natural de sedimentos, modificando el equilibrio hidrológico y sedimentario dentro de la ría.


Fuente: Comisión Nacional del Agua.
Más aún, la alteración en el proceso de transporte de sedimentos al interior de la ría se magnifica durante los eventos extraordinarios que cada vez son más recurrentes debido al cambio climático, lo que conlleva a que las tasas de acreción se eleven y resten calado al interior de la ría. Dicho efecto no solo tiene lugar en el fondo de la ría que se ubica al norte del camino, si no, también altera las tasas de sedimentación en la zona intermedia de la ría debido a la falta de una corriente laminar que se ve limitada por efecto del terraplén. A su vez, el canal principal de la ría sobre el cual se emplaza el puente vehicular, al ser la conexión hidráulica entre el norte y el sur de la ría, es sometido a velocidades mayores con respecto al estado natural de la ría, lo que impide un proceso de sedimentación natural en el canal, esta última parte es más notoria en las proximidades al puente, donde se tiene un “efecto embudo” tanto en las mareas entrantes como en las salientes.
Además, la alteración en el proceso de transporte de sedimentos dentro de la ría se amplifica durante los eventos extraordinarios, cada vez más recurrentes debido al cambio climático. Esto provoca un aumento en las tasas de acreción, reduciendo el calado en el interior de la ría. Por otro lado, el canal principal de la ría, sobre el cual se emplaza el puente vehicular y que actúa como conexión hidráulica entre el norte y el sur de la ría, experimenta velocidades mayores que las del estado natural.
Como parte de los esfuerzos de restauración de humedales en la zona costera en la península de Yucatán, Ducks Unlimited México ha desarrollado diversas acciones para mejorar los procesos sedimentarios e hidrológicos dentro de la Ría. En este contexto, durante 2024 se llevaron a cabo estudios batimétricos con el fin de generar información que sirviera de base para conocer tanto la topografía de la Ría como el nivel de acreción a esa fecha, para proyectar la posible construcción de una segunda sección de puente o un puente que sustituya en su totalidad el terraplén existente. Desafortunadamente, ante el embate del huracán Milton en octubre del 2024, hubo que determinar el impacto de este en la conformación topográfica de la Ría, lo que afectaría cualquier proyección que se hubiera hecho con la información anterior, para tratar de darle una solución el problema causado por el terraplén.
Se tomó como base el estudio batimétrico realizado en 2008, el cual fue contrastado con un perfil de 13 km obtenido en febrero de 2024 y con el levantamiento batimétrico completo de la ría realizado en noviembre de 2024.
